lunes, 20 de febrero de 2017

Las tentaciones

Repleto como está el panorama de escándalos y corrupciones, las últimas noticias no nos toman por sorpresa.
Porque tampoco en estas últimas sentencias parece haber el rigor que el personal esperaría. TAMPOCO en éstas. Ni en ninguna de las que van saliendo en relación con otros relevantes y ruidosos asuntos.
Conque el poliedro presenta varias y lamentables facetas: los pies de plomo de magistrados y abogados, carentes en general de la necesaria independencia, dígase lo que triunfalmente se diga; el trato diferente que se da a unos y otros encausados, en atención a su importancia, a sus privilegios, incluso a las inevitables filias y fobias de quienes se encargan de los procesos, en la correspondiente evaluación de las pruebas, eximentes, atenuantes, agravantes, jurisprudencias sentadas o "acostadas" y el sinfín de pijos tecnicismos minuciosos en los que suele haber las más numerosas y divergentes interpretaciones. Y por ende, decisiones.
Así, los agravios comparativos surgen en abundancia, instalando en los ciudadanos un descontento y una desconfianza letales para la convivencia y el buen rumbo de la sociedad.
Nos queda, pues, la turbia sensación de una farsa generalizada en la que los delitos acarrean sanciones de la señorita Pepis y quienes los cometen salen en ocasiones burla, burlando o poco menos. Porque, en lo que van prescribiendo los enredos, las rebajas por "buena" conducta (después de haberla tenido tan mala), etc. no faltarán algunos a los que los negocios fuera de la Ley, les salgan a cuenta.
Preferentemente en bancos suizos, andorranos o los que estén más de moda en las pasarelas del trinconeo.
Y sobre todo, que Dios nos libre de las tentaciones, para que no nos cruce por la mente eso de ¿y si hay suerte y no me pillan?

domingo, 19 de febrero de 2017

La causa verdadera



Cuando a mi verso, oh Máximo, atribuyes
la vana presunción divulgadora
de un "ligón" veterano en retirada
que sus lances de amores a deshora
con un tardío estilo señalara,
se manifiesta en tu lectura ignara
la inercia veleidosa y reiterada
con la que parcialmente disminuyes
y a veces me destruyes
la intención genuina del relato.

Que no hay liebre por gato
sino que, ya en aquel Bachillerato,
la fiebre redactora era el veneno
y el silbo seductor de algún sileno,
y la Lengua y la Literatura
un desenfreno que, al presente, dura.

Ni califato ni cardenalato
promedian mi camino a estas alturas.
Es tan sólo el latido
(profano en ocasiones, desvalido)
que me sujeta para no dejarlo
a este un poco vivir para contarlo.

sábado, 18 de febrero de 2017

La gatera

Con inaudita cara dura proponéis al personal que se jubile más tarde. Y "ni calvo, ni con dos pelucas".
Porque la jaleada Seguridad Social, las pensiones y toda esa feria están abocadas a un fracaso estrepitoso que no se hará esperar mucho, y cuando se obliga o se recomienda a los trabajadores y a las empresas a más años de cotización (con lo inevitable que el invento resulta), solamente será para aumentar el ya desproporcionado tamaño del timo, de la estafa, del fraude, la cantidad de pelos que se quedarán en la gatera.
Y con sibilino aunque inútil disimulo, se soslaya un factor digno de las más elaboradas pasamanerías de Pontejos: si los "seniors" tardan más en dejar las vacantes, ¿cuándo podrán llenarlas los "juniors"?
Pero hay más guiñol: el que aconseja establecer complementos particulares cuyo presunto objetivo sería paliar el desastre. Y ocurre que con los vigentes salarios ¿cuál es el margen de ahorro, de pasta disponible, para suscribir los ambiguos fondos de pensiones y los turbios "productos" que ofrecen los sacrosantos bancos a guisa de redondeo para los tiempos de la jubilación?
¿Y con la espada de Damocles que Hacienda les tiene reservada?

"Da capo". 

viernes, 17 de febrero de 2017

Laura o Laurita, ¿señora o señorita?, que anda buscándole 3 pies al gato corcovado de sus pareceres.

"Consultora de género" retórica y cansina,
de largo aprendizaje y grave logorrea,
te has cebado a lo tonto con don Joaquín Sabina
desparramando antojos de pródiga capea.

Los laureles que ciñes, tu "musicología",
se nutre de tendencias tan manidas y al uso
que el ruido que metes con esa artillería
queda un poco impotente, queda un poco difuso.

Tu maníaco estado, confuso y paranoico,
te intoxica el discurso de cutre algarabía;
tu semitono suena más peleón que heroico
y no aprueba siquiera 1º de Armonía.

Tu craso feminismo es una cosa fina,
mas los "filtros" que expones y tus puntos de vista
abundan en doctrina rancia y de naftalina
y tienen harto sesgo y afán de polemista.

Al pulso creador le sobran los motivos,
se vuelve fugitivo del pensamiento único;
sobrevuela el acoso y resiste el derribo
y es acústico, eléctrico y poético y músico.

Y mucho sitio voy dándote a día de hoy:
sólo estás en la banda de los que sólo hablan.
Con qué luces de suerte ese pulso se entabla
lo vive y te lo cuenta el cantautor que soy.

jueves, 16 de febrero de 2017

Sin palomitas, desde luego

Más decepcionante que ambicioso, el homenaje que, a su mayor y vanidosa gloria, ha perpetrado Ben Affleck en "Vivir de noche", da la medida de su llamativa frialdad, de sus nebulosos recursos expresivos y de un oficio que no luce en su múltiple cometido como actor principal, director, guionista y a saber cuántas cosas más.
Sólo los preciosos automóviles de época y los atuendos ídem. hacen el gasto, con algún que otro secundario de carácter, en esa cinta de la que bien se puede prescindir.
No diré lo mismo de "Lion", título que el pijo esnobismo de los distribuidores ha estimado indigno de la traducción, con lo fácil que resultaba en este caso, y que, por contra, con un bellísimo tema musical en la banda sonora, dispara una lanzada de sentimiento y emociones, ingredientes que se echan de menos en la cartelera habitual de estas semanas.
La Kidman, hermosa y serena, en su maduro papel. El mozo, apuesto y bondadoso, en el suyo.
Y el desamparo, el hacinamiento y la miseria de Calcuta, etc. que no son cosa de ficción, sino crueles y odiosas realidades pendientes de corregir, mientras que aquí hacemos el indio con nuestro desaprensivo e insolidario estado del bienestar, joder.   

miércoles, 15 de febrero de 2017

En el programa del pasado lunes

Don Joaquín y Cristina
-- también Alberdi y también Leguina --,
la otra noche y desde "El Cascabel",
firmes en su dosel,
han defendido a una y como fieras
que se encrespasen desde sus trincheras,
a MAFO; de una forma inexplicable,
que incómoda resulta y lamentable,
teniendo en cuenta que el Gobernador
de aquel Banco de España y la pandilla
(la Salgado, el Segura y otras manos
que empujaron aquellas maravillas)
vinieron a costar al ciudadano,
sufrido e infeliz contribuyente,
tal chorro de millones, tan malsano
vapuleo de tanta y tanta gente
que en esa zancadilla
a casi todos nos van dando morcilla.

¿Ponerse melindrosos y sutiles
con el honor, el buen nombre y la fama
de quienes hoy figuran imputados?
¡Demasiados perfiles,
muy farragosamente porfiados,
para tal trampa que ante el Cielo clama! 

martes, 14 de febrero de 2017

Con este amor de artista

Ni contigo ni sin ti
tienen mis males remedio:
contigo, porque me matas
y sin ti, porque me muero.

La síntesis descrita
(que yo podría suscribir entera)
condensa más razón que mis quimeras
y la manía de "las palabritas"
que, a veces, sobran y en la papelera
van y se depositan
mientras el viento mece estas palmeras.

Colgar nuestros teléfonos cortando
con tono cruel la comunicación,
es brasa amarga: viene y va quemando
las entretelas de este corazón.

Y se me ha de llamar inconsistente
cuando me pongo el mundo por montera:
frívolo y penitente,
sigo echando de menos tus caderas.

Pero es esa barrera
la que, amorosa y todo,
ante la libertad pone fronteras.
Que tan Rodrigo y tan visigodo,
no paso tu revista
con este amor que te tengo, de artista. 

lunes, 13 de febrero de 2017

Para contarlo

Miró el despertador. Para ser las siete y veinte, le pareció que había demasiada luz. Pensó: cómo se nota que ya se abre paso la próxima estación. Hizo una Y griega, se bifurcó: como en el Metro y, a continuación, no hay modo de sujetar el caprichoso torrente de divagaciones de las neuronas.
La estación: la primavera, los días crecientes, la rueda que otra vez gira y que traerá, o no, cambios.
Pero ¿qué cambios? ¿Cambiamos nosotros? ¿Nos copiamos reiteradamente, sin arreglo?
Sonaron los golpes de los operarios en algún sitio, empezando su tarea del día. (En este barrio siempre hay vecinos que disponen reformas en las viviendas. Y eso no ocurre hasta las ocho.) O sea, que el reloj de la mesita de noche andaba lento, bajo de pilas.
Como hacía a menudo, comenzó a rumiar frases, ideas para el blog del día, o de los días siguientes. Se sintió desorientado, indeciso, atormentado de nuevo, como de costumbre, por su ingratitud, por el daño que a veces causaba a las personas queridas y que, al parecer, no podía evitarse como no fuera con un sometimiento de la conducta a legítimos aunque exigentes cauces y compromisos, a altísimos costes de la libertad, de los sueños, de la -- todavía -- ilusionada (o ilusa, dudó) ansia de vivir. Para contarlo, que decía don Gabriel.
Aplazó nuevamente el debate consigo, tascando su escasa capacidad para adaptarse a estabilidades, convencionalismos, cómodas rutinas domésticas, cálidos gozos del nido entre algodones...
Enfrentó otra jornada, admitiendo que la rutina también se manifestaba en los ritos del desayuno (nueces, zumo de naranja, croissant a la plancha, café), y prefirió tomarse a moderada risa antes que sentirse detestable.
La ducha, el afeitado, "el corazón partío" y "la barca que a la deriva me lleva".

-- Tú no andas del todo católico. Bajo de pilas, como el reloj.
-- ¿Y quién lo hace?    

domingo, 12 de febrero de 2017

El albergue

Para dormir desnudos, abrazados y juntos,
tenemos puesta a tope esta calefacción;
y nadie sabe hoy de qué va nuestro asunto,
ni escucha las arritmias de nuestro corazón.

En singular contraste con la primera estrofa
hay dos aventureros trepando en la nevada:
no podría un vigía, de la más alta cofa,
imaginar lo blanca que está Navacerrada.

Al bajar del Citroën, nos ampara el paraguas,
mientras nos dirigimos al cercano asador;
el secreto que guardan tus celosas enaguas
también queda al amparo de un sosegado ardor.

La tarde en el albergue discurre en calma lenta.
Y en las distantes hojas de aquella enredadera,
mecidos por la música ambigua de "Magenta",
yo recobro tus "ojos brillantes, de pantera".

miércoles, 8 de febrero de 2017

Remolón y marrullero

¿Así que no sabías que las leyes están para obedecerlas?
Pero hombre, Arturo, ¿cómo tienes tanta jeta?
Y ya te digo que muchos "voluntarios" son, según se dice, 40.000, para organizarse por libre y con no sé qué dinero, nene, ¿verdad?
En resumen, que todas esas zarandajas del mandato popular, las urnas de cartón, la proliferación de las bufandas que con tu banda insigne habéis exhibido, etc. no terminan de homologar tu presunta astucia que, más que otra cosa, se nutre de modales tan catetos como insolventes y de esa resbaladiza "firmeza" con la que intentas decorar tus insolentes mediocridades.

martes, 7 de febrero de 2017

La memoria selectiva

Como Ulises a los cantos de las sirenas, acudí a ti, presuroso, resuelto, seducido de antemano, sin conocer todavía el alcance y la influencia que aquella madrugada sembraría en mi memoria; declinando otra hospitalidad cuyo atractivo, en ese instante de arrebato, juzgué menor al lado del incendio apasionado que iba a vivir descubriéndote.
Y porque los asuntos familiares gravitaban sobre mi conducta (por increíble que pueda parecer), salí de tu casa, allá por el Paseo de Extremadura, y te vi salir, con tu corto atuendo de verano, camino de la piscina, con las mismas tres horas de insomnio compartido que me concedió tu paraíso aquella primera vez.
Por la Nal. IV volví a la playa, luchando con el sueño, pero con la huella imborrable de tu carne, tus caricias, tus besos, que ya empezaban a dictarme todo lo que por ti llevo escrito.

Para mí tengo que es verdad lo que dicen de la memoria selectiva.

lunes, 6 de febrero de 2017

La rotonda

Bien pudieran los "indignados" estarlo ahora con vosotros cuando (tras haberos arrogado, con la retórica de saldo de las consignas cutres y los manidos cuentos chinos, la representación de sus reivindicaciones y desesperaciones) al presente resultáis otro decadente e infumable ejemplo de competición entre infatuados protagonismos, zancadillas egoístas de manual de aprendices de brujo, catálogo de los más resabiados y añejos, casposos y apolillados vicios de todos los tiempos en los que hubo (que siempre hubo) trepas, listorros y "barandas".
¡Qué parche, tíos, defraudar a tanto personal iluso que os votó porque ibais a resolver los problemas!

Y "una mierda como una rotonda", vistosa expresión que he escuchado recientemente y que me parece de perlas para lo vuestro. 

domingo, 5 de febrero de 2017

Heptasílabos para un cumpleaños

Yo nunca fui "niñero"
que, gramaticalmente,
distinción nunca cupo
en limpio castellano
hasta que los idiotas
salieron de ese armario
de las ideologías
y las torpes manías
de modos arbitrarios,
y la revisión boba
de los vocabularios.

(Ahora van pretendiendo
que digamos a coro
"español, española"
y los demás antojos
de la misma vitola
que con gran estruendo
estamos escuchando,
mientras nos van llegando
las "rojas" y los "rojos",
"las moras y los moros".)

Pero no voy a eso.
Y cuando tú viniste,
y te vi y parecías
como una tortuguita
en medio del despiste,
que ya pugnaba entonces
por alzar la cabeza,
entendí que serías
la excepción de mi regla,
que otra naturaleza
de enorme sacudida
iba a cambiar mi vida
y el magnético Norte
de mis brújulas locas
hacia nuevos resortes.

Hoy -- factura implacable
que pasa el almanaque --,
es el cuarto de siglo
primero de tu cuenta.
Y tu "planta" admirable
y tu espléndido empaque
de rumbo favorable
(con la leve tormenta
que en la playa se apunta)
me dan para el cariño
de estas líneas adjuntas,
IRENE.

sábado, 4 de febrero de 2017

Un largo camino

Ahora los horarios que la rutina había impuesto y que ya parecían casi inalterables, se han quedado "patas arriba". Con decir que almuerza a media tarde y que anoche no conciliaba el sueño (3.30 a.m.), resonando en su mente como cíclicos mantras, los acordes que vuelve a ensayar...
Desdeña la televisión que tantas inertes distracciones le ha proporcionado para llenar meses, años de horas muertas, de dejaciones impresentables. Posterga hoy los estrenos pendientes del cine de costumbre, de las matinales desiertas de espectadores que suele elegir, esquivando en lo posible a la gente, como el solitario que no anda lejos de ser, bata blanca de químico y cocinero excéntrico, criterios independientes y demasías. Pero lo es, de otro modo:
Como una querencia que tuviera algo de droga (tras cuatro años de dique seco) el piano vuelve a tirar de él, aunque la aproximación está siendo costosa, porque las manos no le responden apenas, la digitación carece de entrenamiento y, además, sospecha con aprensión que algo quizá no está como antes del accidente, la habilidad, la concentración y todo eso.
Pero se ha propuesto, venciendo su proverbial falta de tesón, su tendencia a "dejarse ir", que insistirá a todo trance y mejorará en lo posible las limitaciones. Ocho o diez horas diarias para ir revisando temas de diferentes cosechas, datos de los textos, todo el viacrucis conocido, familiar.
Las muñecas, la espalda, el cuello acusan lo desacostumbrado de la posición, la rigidez más que probable de la tensión acumulándose.
Queda un largo camino; mas siente el empujón del repertorio, de vigencia notable, de vivencias que permanecen casi intactas, y la ebullición que produjeron aquellos resúmenes rimados de lances que (imaginados o verdaderos) jalonaron su relativa biografía: los amoríos y las ironías que sintió y expresó, toda la parafernalia del Registro de la Propiedad Intelectual, los recuerdos, los recuerdos...

No conocemos el futuro, y quizá no se nos conceda. Por eso, y porque está tan en el aire, habrá que ceñirse al presente. Que no está tan mal.  

viernes, 3 de febrero de 2017

Un espectador en el cine

Hay que vigilar, tener cuidado con el cerebro, ese arabesco de neuronas muy a propósito para dispararse en direcciones indeseables y no previstas.
Porque nos podría ocurrir lo que al personaje central de "Múltiple", siniestra y ominosa película de reciente estreno, que sólo a los calvos, por razones obvias, no pondrá de punta "los pelos que no tienen".
A nuestro parecer, siempre más modesto que altivo, el actor que protagoniza este espeluznante film, cumple con nota alta su cometido, de manera que quizá quepa cierta emulación, cierto mérito como epígono de ese magistral papelón que en su día contribuyó a la justa fama del criminal de ficción llamado Hannibal Lecter.
Con eso y otras poco veladas e inquietantes implicaciones, el angustioso espectáculo está disponible en varias salas "del ramo" y es posible que no nos deje indiferentes.
También cabe asistir a "Figuras ocultas", para no olvidar aquella realidad de los años "dorados" americanos del Norte, los años de Kennedy, presidente USA a sus horas, y acribillado a tiros en otras, seductor poderoso a quien sucumbieron aparentemente las más hermosas estrellas de Hollywood.
Realidad que parcialmente, y en lo peor, sigue sin desteñir del todo, con mayores o menores hipocresías, la discutible conducta y la supuesta decencia de los humanos que, en todo el planeta, constituyen una cuadrilla que tanto deja que desear. 

jueves, 2 de febrero de 2017

Charlas del recuerdo

Esporádicamente, quedamos para almorzar, ambos veteranos de las trincheras de la música y grandes aficionados a la buena mesa.Y son frecuentes las anécdotas, las "batallitas" de lo que, a estas alturas, ha sido posiblemente la época, si no mejor, más estimulante de unas vidas que ahora recorren los naturales tiempos de declive, aunque decoroso, y en los que no se nos podrá "quitar lo bailao".
Entre referencias a tantas personas y personajes de la profesión que otrora conocimos y todavía conocemos, ha salido a la conversación el tema aventurero que también figura entre las que fueran "causas" de dedicación compartida. Y citó este amigo la ocasión en la que alguna dama (conectada en aquella sazón con otro popular colega) le había propuesto, al hilo de cierta situación en un viaje, que honrara la hospitalidad de su casa, invitación que declinó, barruntando que suponía algo más que lo meramente ofrecido.
Aunque ahora, en la distante revisión, en el recuerdo ni siquiera nebuloso, "otro gallo cantaría" o eso me pareció entenderle, omitiendo por mi parte, en general pudorosa, cómo en otras temporadas posteriores yo sí acepté, y de buen y placentero grado, varias invitaciones de la misma mujer, cuya melena negra de entonces y generosísima delantera eran atributos notables de su seducción.
Contribuyendo a esta variedad jugosa de la charla, aporté una generalización sin precisos pormenores de la década que sabemos, y una alusión mínima que...

-- ¿Quién era? ¿La conozco?
-- A ti te lo voy a contar.
-- La cantante que dices, te lo adivino: se llama...
 -- ¡Qué va! No es ella.

Y hago recuento mental.
Si no olvido a nadie, de diferente vigencia, continuidad y relieve, me salen, cantantes, 7.
Y otras 3 que, renuentes, insensibles a mis encantos, me dieron desconsideradas calabazas.
¡Qué pena tan grande!

   

miércoles, 1 de febrero de 2017

La "recuperación de derechos"

Así lo nombran, cómo no, los "laboriosos" representantes sindicales.
Y es que, con sus resabios de marujona redicha, la sin par, la inefable Susana, capitana de la Junta de Andalucía, con el respaldo pinturero y feriante de dicha Junta, cómo no, ha "obligado" a los pobrecitos y sacrificados funcionarios a "someterse" a la jornada laboral de SÓLO 35 horas semanales.
El aplauso de los "afectados" no ha podido ser más unánime, y vuelve a apuntalar la, no siempre justa, fama de los andaluces, más contemplativos que activos: la fama de flojos, vamos.
El gasto extra que sin duda supondrá el previsible aumento de las plantillas (nuevos beneficiados de la tarta cuyas migajas reparten con liberalidad los gobiernos para comprar el apoyo de los interesados votantes), lo pagaremos como de costumbre, con el dinero de más y más impuestos.
Pero a esa otra "casta", los funcionarios, le trae sin cuidado lo que no rece con ella. Y fijo que, rebozada en su desahogo, su inconcebible y abusiva seguridad laboral y sus otros privilegios, todavía responderá con aquello de que sálvese el que pueda y de que el que no llora, no mama.

Mamones.  

martes, 31 de enero de 2017

Versos y versos

En este hablar de modo interminable,
vuelvo a escucharte las vicisitudes,
los agobios que en tu voz adorable
resuenan por diversas latitudes.

No me sorprende esta capacidad,
este temple como de caballero.
¿La afinidad, la cálida amistad,
la paciencia que tengo, con la edad,
me acercarán a tu sensualidad
que, al presente, es menguada?

Estos versos, cuya posteridad
pongo a tus pies de hada,
con esta singular debilidad
que entona con verdad esta tonada,
¿propiciarán un puente
de galante vertiente
que victoriosamente me acredite
como merecedor de algún tu amor?

¿O te importa un ardite?